El último refugio Inca: Choquequirao.

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A 3.104 metros de altura , en plena cordillera de Vilcabamba, custodiado por el nevado Salkantay y dejándose renovar y refrescar a cada segundo por las aguas del Río Apurímac, se encuentran las ruinas arqueológicas cuyo nombre es el mismo que el del cerro en el que están asentadas. Más de 2,000 hectáreas de complejo arqueológico.

Conocidas como “las hermanas de Machupicchu”, sólo están descubiertas un 40 %. De sol a sol más de 50 personas trabajan allí para continuar hallando el resto de las ruinas escondidas bajo la montaña.

Tan impresionante, o más, me atrevería a decir, que una de las maravillas del mundo, con el precio de la entrada a menos de la mitad de precio (60 soles, 20 dólares), y sin la afluencia de cientos de turistas, elegido el mejor lugar para visitar en 2.017. Entonces, ¿Por qué llega tan poquita gente a Choquequirao? Porque para poder disfrutar de ello tendrás que caminar durante más de 70 kilómetros, ida y vuelta, durante, cómo mínimo tres días, con un desnivel bastante considerable de uno 1,500 metros de media, unas cuestas zigzagueantes que llegarás a coger manía, e ir pasando de los 3,000 metros de altitud en San Pedro de Cachora a los a los 1,530 m.s.n.m a los que se encuentra el Río Apurímac, para volver a subir a los más de 3,000 m.s.n.m. en el Valle de Vilcabamba. Con un clima radical, de montaña, calor sofocante durante el día y frío paralizante durante la noche.

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Aquí no hay trenes, autobuses o taxis que te dejen en la entrada de las Ruinas. Aquí es necesario sacrificio, esfuerzo, subidas y bajadas con poco oxígeno.

Hace tiempo que están barajando la idea de construir un teleférico que en 15 minutos te deje en la puerta. Sólo espero que no se lleve a cabo o Choquequirao terminará como Machupicchu, lleno de basura por los rincones, con personas gritando, sin camiseta, sin mostrar un ápice de respeto hacia una cultura que desconocen.

Para llegar aquí vas a pasar frío. Durante el día sentirás que el sol andino te quema y desearás encontrar una sombra en el camino, que escasea de ellas. Los mosquitos te comerán. Seguramente pases hambre y sed, es un camino muy seco en esta temporada del año por lo que tragarás mucho polvo. Habrá momentos que pienses qué haces ahí metido, querrás darte la vuelta…

¿Estamos locos?¿Qué necesidad hay de ello? No, no estamos locos, o quizá si lo estemos. En la mayoría de las ocasiones los locos son los mayores cuerdos.

En mi caso, cada vez que nos planteamos visitar una de las maravillas del mundo, una gran parte de mi está reacia. Me cuesta disfrutar de algo tan increíble si está lleno de personas irrespetuosas en el camino, si es excesivamente turístico, si amas tanto la Naaturaleza que no entiendes cómo pueden dejar una botella de plástico, entre otros, tirada en medio como si La Tierra nos perteneciera, como si los recursos fueran inagotables y siempre fueran a estar ahí para nosotros, el ser humano, aunque la maltratemos cada día.

Si huyes de todo eso, amigo, te merece muchísimo la alegría llegar a Choquequirao y disfrutar de su camino.

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He dudado bastante en escribir esta entrada o no. Ya que pienso que es un arma de doble filo. Para pocos lugares que quedan algo más vírgenes mejor dejarlo así… Pero luego conoces gente en el camino, como los amigos de Ciudad de México, Ro y Armando , cuya desinformación era grande, ya que no hay nada claramente explicado de este trekking, y nuestra colaboración les sirvió para tomar una decisión y seguir con su plan establecido. ¡Suerte en el proyecto, chicos! Por ese motivo, por poder colaborar con aquellas personas que quieran hacer el camino a conciencia, siempre desde el respeto, y, llevándose su basura por donde la han traído, para aquellos va esta entrada dirigida.

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Si partes de Cusco, tomas una mini van o un autobús por 15 soles (5 dólares) de los que van a Abancay, y te bajas en el cruce de Cachora, en unas 4 horas llegas. De ahí esperas a dos personas más y por 6 soles te baja un taxi a Cachora, donde podrás comprar agua de manera económica por última vez en el camino (una vez en la montaña cada botella te cuesta 15 soles), comida, y también hay hospedaje. Si llevas tienda puedes acampar en la misma Plaza de Armas del pueblo. El camino puedes emprenderlo de ahí, como hicimos nosotros, o tomar otro taxi por el módico precio de 35 soles(más de 10 dólares), que te deja en Capuliyoc, te quitas 10 kilómetros de camino, pero no merece la pena ya que esos 10 primeros kilómetros son los más asequibles de toda la ruta.

En cuanto al peso, puedes llevar tu mochila, si es así recomendamos hacer el trekking con la calma, 5 días/4 noches, es duro. Puedes rentar una mula(40 soles al día) obligado junto con un arriero(40 soles/día), si es así, llevar lo necesario, el mínimo peso para la mula y evitar hacer el camino montado en ellas. No es necesario que sufran gratuitamente, vimos a personas grandes, de peso considerable, subir las cuestas montados en mula o caballos que no podían más. Una pena.

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El primer día salimos de Cachora hasta un camping que hay antes de Santa Rosa baja, parando a comer en Chiquisca, donde te darán un plato de comida por 8 soles.

Hay dos camping principales una vez pasado el río, Santa Rosa baja y alta, a media hora de diferencia. En el kilómetro 24, antes de llegar al de baja, recomendamos hacer noche. Estuvimos solos junto con los chicos que regentan el hospedaje. Rectifico, con ellos y con los miles de millones de estrellas que teníamos por techo. Por 5 soles (dólar y medio) montas tu tienda de campaña. Hay otro camping al lado del río, Playa Rosalina (a 18 kilómetros de Cachora), es más cálido, por ello tiene muchos más mosquitos. No lo recomendamos.

En cuanto a la alimentación, puedes llevar tu comida, la gente aquí o bien te la prepara por un precio económico o rentan sus cocinas. O también te preparan comida si tu no llevas, como arroz con huevo o pasta.

De ahí al día siguiente subimos a Marampata, donde la altitud se incrementa y la temperatura desciende. Puedes tomar un descanso y partir a las ruinas. En apenas hora y media estarás. Hay camping dentro del mismo centro arqueológico. “Nuestro fallo” fue hacer noche en Marampata, os recomendamos dormir en el mismo Choquequirao y disfrutar durante dos días de sus ruinas, el camino y el lugar lo merecen. Nosotros lo hicimos en tan solo tres días y es una paliza, no te da tiempo a disfrutar al 100%.

Se conoce como una fortaleza, y a la vez como centro ceremonial. Dicen que fue el único lugar al que no llegaron los colonizadores españoles. Cuenta con doce sectores, entre ellos el templo del culto al Sol, la casa del sacerdote, y  uno de los más recomendados es el “Sector Llamas”, construcción única aquí. Terrazas con piedras incrustadas formando más de veinte llamas. Por ahí se comenta que hay hasta un extraterrestre representado junto con los animales. Una vez llegues a ese sector, caminas un poquito más, unos 20 minutos y llegas a un mirador con unas vistas de las cumbres nevadas del Padreyoc y el Cañón del Apurímac IMPRESIONANTES. 

Cada noche el cielo te dejará sin palabras.

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Una vez más, conocimos gente maravillosa en este viaje que es todo un reto tanto física como emocionalmente, y que, gracias a personas como Aníbal, Mónica y Eduardo, nuestros amigos Limeños, el camino se hace mucho más llevadero, con palta, puré de patata, cervecita y unas buenas risas. Gracias a Mónica por intentar que llegase la calma y por toda la información acerca de las ruinas. A Aníbal por las recomendaciones de viaje. Y a los tres por las provisiones. Gracias, chicos. ¡Buen viaje!

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A la vuelta nos dimos el lujo de hospedarnos en el alojamiento de Celestino Peña y su mujer Ceferina, ya en Cachora. Te sentirás como en casa, ellos mismo te lo dicen. Por 35 soles tendrás cama, ducha con agua caliente y un ratito de hogar familiar. Nos invitaron a cenar, la mujer cocina delicioso, y a unos mates. También rentan mulas y tienen camping si vas con tienda.

Os recomendamos protector solar, manga larga y pantalón largo junto con un buen repelente (evitando los de aerosol), gorra, ropa de abrigo, un buen saco de dormir y algo de ropa que soporte la lluvia y la humedad. Cuida de tus rodillas y articulaciones, nosotros nos llevamos ungüento de coca, arnica y mentol. A parte de una motivación extra, algo que te mueva interiormente cuando tu mente te la quiera jugar y te diga que ya no aguanta más. Siéntate, respira ese aire puro, hazte uno con la montaña, siente cómo tus pulmones se han adaptado a la altura y te permiten ese pequeño-gran placer de respirar liviano en la cima, reencuentrate o piérdete y deja que fluya, que aparezca tu apoyo extra. Un estímulo mayor, que, en mi caso, cuando el cuerpo flaqueaba, ese estímulo lograba transformarlo por completo e impulsarle incluso más que antes cuando, cada paso que daba lo hacía por los míos, por Dani, Shacha, por mi abuelo… y por todos y cada uno que vosotros ya sabéis. Por la Pachamama en si, por la vida.

En Choquequirao se quedaron muchos de nuestros miedos. Este camino te cambia. Los paisajes, la Naturaleza te envuelve, la experiencia en sí… Es un antes y un después.

Reto de superación personal donde los haya. Donde no te quedará otra que aprender a equilibrar emoción y razón, como si de un reto de supervivencia se tratara. Muy felices estamos de haberlo afrontado, y con creces. De haber sido capaces, hasta en el último tramo ya de vuelta, de pararnos a apreciar el vuelo del cóndor o la simpática mirada de las llamas. Porque no se trata del final sino del camino recorrido.

También hubo momentos en los que nuestra mayor motivación era pensar que nos esperaba una tortilla de patata junto con una cervecita al final del camino, ¡todo hay que decirlo!.

Cualquier duda que tengáis sobre cómo llegar, qué llevar o presupuesto, preguntarnos con total confianza.

También podéis optar por un tour, desde 250 a 400 dólares. Para nosotros la mejor opción es hacerlo por libre, sin duda, ya que, como dice Lord Byron: “Sólo salgo para renovar la necesidad de estar solo”. (Pero esto ya es algo personal).

¡Hasta pronto, amigos!

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6 comentarios en “El último refugio Inca: Choquequirao.

      1. gracias chicos por compartir el blog. Me encantó habernos encontrado y más saber que disfrutaron de la espectacular y sí, exigente caminata. Haciendo coro a lo que dice el blog, buen viaje caminantes!

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