Primer contacto con el bonito Cusco. Pasando por Huasao, Tierra de brujos.

 

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Tras 24 horas de autobús desde Lima, de carreteras llenas de curvas, de sufrir el “soroche” o mal de altura, incluso de pasar el síntoma de “mal de viento”, llegamos a Cusco, en plena Cordillera de los Andes. Y, si. Merece la alegría. Sus calles, su comida y sus mercados, lo que de momento hemos conocido, aunque turístico, tiene muchísimo encanto.

Huasao.

A 30 minutos de autobús local y tan solo un sol (0,31 centavos), se encuentra Huasao, conocido como “El pueblo de los brujos”.

Todo tipo de curanderos con todo tipo de técnicas te esperan allí para cobrarte una consulta a precio de oro.

Lo conocimos gracias a Ricardo Vladimir, fotógrafo peruano, entre otras recomendaciones que nos dio, ¡Gracias, amigo!.

Yo quería al menos conocerlo, todo lo místico me atrae, así que allá fuimos. Pero de místico poco tenía. Pueblo tranquilo, metido entre montañas, perfecto para dar un paseo tranquilo aunque lo que yo esperaba o buscaba no estaba allí.

Cusco.

Cuando nuestro verano comienza, en Cusco es el inicio del invierno. Bajan las temperaturas, pero también es el comienzo de la época seca, por lo que encontrarás pocos días lluviosos. Perfecto para viajar.

Nos hemos recorrido varios mercados, el más conocido, el “Mercado de San Pedro”, además de los puestos y la venta ambulante. Aquí encontrarás desde ropa (los famosos chullos, los gorros, y sus coloridos ponchos) hasta fetos de animales para hacer ofrendas, pasando por todo tipo de hierbas y remedios naturales.

El comer es un placer. Aunque aquí se comen hasta a las ratas, literal, las famosas Kui, hay una gran oferta de comida vegetariana: quinoa, aguacates, varios tipos de papas, lentejas, fruta, arroz y verdura, no faltan. Qué decir de los deliciosos jugos naturales, de carambola o durazno. Los ricos mates, de coca o hierbabuena, y sus dulces postres.

Creo que es el primer viaje en el que vamos a coger peso y no a perderlo. Con estos alimentos… Tomates de sabor intenso, aguacates que se deshacen en tu boca, de textura y sabor brutal … es una maravilla.

En cuanto a presupuesto, habíamos leído de todo antes de llegar aquí. Nosotros, de media, comemos/cenamos por 10 soles los dos, unos 2-3 dólares por cabeza, en pequeños bares locales. Si eliges restaurantes el precio se incrementa. En cuanto a alojamiento, os recomendamos el Hospedaje Casa Inkusco,  en la calle Wiracocha, a tan solo 10 minutos en autobús del Centro o 20 andando. Por un económico precio ofrecen habitaciones con camas enormes, cómodas, y baño privado con ducha y agua caliente. Cosa que aquí escasea, ya no el agua caliente, si no el agua en sí. Estamos muy a gustito. Lo regenta un español, Jose, junto con su mujer, Miriam. Hospedaje de 10. Lo podéis reservar por Booking para mayor comodidad. ¿Qué más se puede pedir?

Os dejamos en imágenes un resumen de nuestros primeros días por tierras peruanas.

Próxima parada: Huayna Picchu y MachuPicchu… ¡¡Qué ganas!!

¡Hasta pronto, amigos!

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