Ek Balam y nuestra última noche del año, especial donde las haya.

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Día 31 de diciembre, Nochevieja. Llegamos a Temozón la noche anterior, y nos dimos el lujo de hospedarnos en las cabañas ecológicas “Uh Najil”. Ni un ruido, muy amplias, cuentan con agua caliente que además dura bastante, mosquiteras, tienen la opción de ofrecerte comida bajo encargo ya que básicamente allí no hay nada, una tienda pequeñita que venden algo de fruta, pan, agua y poco más, así que os recomiendo que cuando hagáis la reserva, porque allí atienden solo bajo reserva, que encarguéis comida. Lugar recomendable al 100%.

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Decidimos pasar el último día del año visitando las ruinas de Ek Balam, una zona arqueológica maya, cuya traducción sería “jaguar negro”.

La noche anterior estábamos nosotros solos en todo alojamiento. A la mañana siguiente justo antes de irnos a las ruinas llegó un autobús enorme lleno de gente, y, le dije a Ángel bromeando: “Quizá sean personas que vienen a realizar terapias alternativas/espirituales/como quieras llamarlo”. Y nos fuimos a conocer Ek Balam.

Tras visitar las ruinas, en la misma salida está el acceso para entrar al Cenote Xcanché, así que aprovechamos para verlo. Es un paseíto, unos 2 kilómetros, para el que te rentan bicis o te llevan en bici-taxi. A nosotros nos encanta andar, así que esa fue nuestra opción. La entrada cuesta 30 pesos, un dólar y medio. Está concurrido debido a su cercanía a las ruinas, pero está bonito.

El cenote Xcanché cuenta con tirolinas, restaurante, y una maravillosa zona de hamacas en la cual nos echamos una rica siesta, y unas cuantas risas.

Ya de vuelta a las cabañas, nos dio por preguntar si tenían Temazcal, a lo cual el chico nos contestó que no solo tenían (la construcción como tal, el espacio físico) sino que esa misma noche habría allí una celebración, que por ellos les parecía bien que participásemos pero debíamos hablar con Mauricio, el encargado del tema. Nos acercamos a ver el Temazcal y allí estaban preparándolo para la noche, Mauricio padre e hijo. Íbamos a preguntarles acerca de la ceremonia y casi no tuvimos tiempo cuando ya nos habían invitado, nos dijeron que para ellos sería un placer que participásemos y que en hora y media harían la llamada, con el sonido de una caracola para que todos nos reuniéramos.

¿Qué es un Temazcal? De manera muy breve, es una de las ceremonias más antiguas que existen. Está basado en el vientre de la Madre Tierra. Son baños prehispánicos de vapor, utilizando la medicina ancestral, empleado en los pueblos tanto del centro, como del sur, inlcuso del norte de México siguiendo la tradición indígena, cada uno con sus variantes.

Con una mezcla de nervios, curiosidad y muchísima emoción nos fuimos a comprar algo de agua y comida al pueblo.

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En el poblado también se preparaban para la última noche del año. Hacen muñecos que ponen en la puerta de sus casas junto con botellas de alcohol para quemarles a media noche, quemando con ello los malos momentos, los malos presagios y empezar el Nuevo Año de cero.

Cuando llegamos a la cabaña para darnos una ducha rápida de repente oímos la llamada. Había dos filas, una para mujeres, otra para los hombres, de dos en dos, iban entrando. A nosotros, a las parejas te indican que deben que pasar juntos, debido a su dualidad, algo que me pareció muy bonito. La fila fue avanzando hasta nosotros. Nos pusimos con brazos y piernas abiertos y te realizan una limpieza con un sahumerio, adormece la mente y despierta la conciencia. Respirar su humo y su agradable aroma resulta sanador.

Fuimos avanzando por un camino de velas, era intrigante a la par que precioso y muy especial. Según avanzabas por el camino te encontrabas con distintas personas, cada una con su particular representación. Te hacían preguntas, importantes, que te hacen recapacitar. Sigues avanzando hasta que llegas al Anfitrión, el cual te dedica unas palabras y, sin más, esperas allí a que las demás personas vayan pasando el mismo proceso y nos reencontremos en el final del camino. Algo metafórico, y muy, repito, especial.

Cuando ya estábamos todos, cada uno debía escoger una roca, llamadas Abuelas. Con las piedras de todos se hace una gran hoguera. Este fue otro de los momentos más especiales esa noche. Ese día tocaba el elemento fuego. Mientras la temperatura de las Abuelitas iba aumentando en el fuego, se realizaban cantos, cantos con una fuerza desgarradora, trataban de la Naturaleza, del reconocimiento al Fuego, al Abuelito Fuego, la energía pura, de agradecimiento a las mujeres con total solemnidad y respeto… Sin palabras.

Cuando ya estaban las Abuelitas al rojo vivo, fuimos pasando ordenadamente, en ropa interior, bañador, desnudo, como prefieras, y a gatas, por la izquierda, realizando una media luna, encontrando tu sitio en este vientre de La Tierra, ya que eso es lo que representa el Temazcalli. Una vez dentro íbamos recibiendo a las Abuelas, dándole la bienvenida, las rocas volcánicas contienen información milenaria. La temperatura iba subiendo. Empezabas a sudar. El olor a hierbas medicinales te embriaga. Los cantos continúan, allí dentro son más intensos si cabe. Cantos en Nahuatl para la conexión con uno mismo y con absolutamente todo lo demás, con el Universo, los cuatro elementos y las cuatro estaciones, el todo, cantos agradeciendo la energía, para abrir el corazón, cantos pidiendo la purificación a través del Agua Vital, a la Pachamama, a los Ancestros…

Hubo una primera fase, con la mitad de las rocas dentro. Ahora empezaba la segunda fase, con todas las Abuelitas metidas en el Temazcal. La temperatura va en aumento. Es el momento de enfrentarse a los miedos. Estás en la completa oscuridad, experimentando el, probablemente, mayor calor que hayas sentido jamás. Es asfixiante, te cuesta respirar, tu corazón se acelera. Una parte de ti te dirá que salgas de ahí, pero debes saludar al miedo y decirle que has decidido quedarte, no luchar contra él pero si hacerle cara.

Cada uno teníamos que decir nuestro nombre, de donde veníamos, porque, qué sentíamos… Este ha sido uno de los momentos más emocionantes de nuestras vidas. Lo que pasó allí esa noche superó la realidad. Como ya he comentado en alguna entrada anterior de México, durante este viaje hemos podido observar el daño causado por los españoles en estas maravillosas tierras. Esa noche, ese 31 de diciembre, nos encontrábamos en un Temazcalli todos juntos, mexicas y españoles, mostrándonos respeto, agradecimiento, perdón, por los antepasados, por todo, amor, mucho amor. Fue un momento de conexión con ellos, con nosotros mismos, con México, América Latina, La Madre Tierra,  los animales, LA VIDA…

Una vez compartido todo lo que uno desee allí dentro, se pide Puerta y se abre el Temazcal. La salida, tras ese calor, tras esa purificación a través del sudor, con una vibración donde el Ser sabe que está en paz, en armonía, en su estado de éxtasis total con todo. Donde hay un sonido que le permite saber que no hay diferencia con nada y al mismo tiempo saber que dentro de él tampoco la hay, tras la conexión con la memoria universal, tras el perdón y la unión… Es tu renacer. Es una gran oportunidad para decidir cómo queremos nacer.Hay mucha gente que se desespera y quiere nacer a la carrera. Hay mucha gente que nace con un buen latido de corazón. Todo es como uno mismo se encuentra dentro del vientre de la Madre Tierra. Esta ceremonia es conocida como la primera ceremonia antes de todas las ceremonias del ser humano, es por esta razón que se debe hacer antes de subir a alguien a al montaña. Después del Temazcal, se le puede llevar a la montaña, porque ya es un ser que camina después de nacer, es un ser que tiene vida, que tiene cuerpo.

Finalmente abandonas el calor del centro de La Pachamama y naces en la fresca noche de Yucatán, donde nos esperaban con una ducha de agua fría. El contraste es brutal. Gritas tu nombre, lo gritas con todas tus fuerzas. Has renacido, no eres la misma persona que entró a esa cabaña caliente y oscura tan solo dos horas antes.

Tras el ritual nos invitaron a cenar junto con el grupo. Ricos alimentos y mejor compañía. Muy buenas sensaciones, de calma, Paz, conexión, tranquilidad, equilibrio, agradecimiento y FELICIDAD.

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Os llevamos con nosotros, hermanos de rostro y corazón. GRACIAS, de corazón a corazón.

El mejor Fin de Año jamás vivido.

Tlazohcamati

Ometéotl

Este fue nuestro broche final. Tenía que terminar así. El cierre a un viaje lleno de vivencias positivas, cruzándonos con gente maravillosa por el camino, aprendiendo de todo y todos e intentando, día a día, crecer un poquito como personas.

¡Gracias, México!

¡Hasta pronto, amigos!

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